El propio acto de pedir ayuda tiene que poder ser privado.
¿Te pasa algo y no sabes cómo gestionarlo?
No tienes que tener claro qué te pasa. No tienes que saber explicarlo bien. Puedes empezar simplemente contándolo.
Aquí no hay un formulario preguntándote quién eres. Hay una persona al otro lado para leerte y escucharte.
Sin nombre. Sin cuenta. Sin tener que contárselo primero a nadie de tu centro.Así de simple
Entras. Lo cuentas. Te respondemos.
1
Entras sin registrarte.Nadie tiene que verte pedir ayuda ni tienes que dar tu nombre para empezar.
2
Escribes lo que te salga.Puede ser algo enorme o algo que a otros les parezca una tontería. Si a ti te pesa, importa.
3
Te contesta una persona.No una respuesta automática. Alguien lee lo que has escrito y habla contigo.
Para volver cuando quieras
Tu consulta sigue siendo tuya.
Cuando abras una consulta recibirás un código. Si quieres, puedes guardarlo aquí en este dispositivo para no perderlo.
No se guarda automáticamente. Si compartes este móvil, es más privado no guardarlo aquí.
Antes de escribir
Tu privacidad empieza antes de contar nada.
Pedir ayuda también debe poder hacerse sin que nadie te vea hacerlo.
No necesitas identificarte para empezar. Si durante una conversación creemos que existe un peligro grave e inmediato para ti o para otra persona, podremos pedirte la información mínima necesaria para intentar activar ayuda de emergencia.